Esta semana termina con comprensiones importantes para mi, así que las comparto aquí en mi blog, que por cierto lo tenía un poco botado … la musa se había tomado vacaciones XD.

En mi visita a la radio Resistiré de la Villa Solidaria Alsino fui entrevistada por personas en tratamiento de patologías duales. Me contaron sobre la estigmatización de la que son objeto, de los prejuicios hacia ellos y los temores que provocan en los demás.

Tuvimos una conversación increíble, creativa, fluida, genuina con espacio para todo. Me fui de ahí con la pregunta estampada en la frente “¿Qué pasó aquí?” Para suerte mía tengo al mejor terapeuta transpersonal @Abraham Rodriguez, a mi disposición por una hora completa semanalmente, tiempo suficiente para pinponear en consciencia los pensamientos que emergen del laberinto de mi mente.

Pues bien, estas personas cuentan con algo que los demás no. Un tremendo espacio de libertad que les otorga la sencilla razón de que saben que son rechazados antes de decir nada, saben que serán PRE juzgados. Estas personas no tienen la necesidad de decir cosas diferentes a las que piensan, aceptar otras que no quieren, ni ejecutar acciones que no les motivan. En definitiva, al no tener el deseo de agradar a alguien para ser aceptado, tienes permiso para ser tu mismo sin modelos que cumplir, ni jaulas en las que habitar. Empieza a existir una coherencia, como es adentro es afuera, una aceptación e integración total de quien soy, sin miedo de mis sombras y sin juicios sobre mis mezquindades.

El asunto es que en esta honestidad que pude atestiguar, me regalaron la posibilidad de mi propia coherencia, mi propia aceptación y lo más preciado, mi propia libertad. Una vez que te haces consciente de esto, se vuelve difícil vivir de cualquier otra manera. Podemos modificar las formas de comunicarnos, sin embargo el contenido estará definido con gran certeza, pues no necesita dar explicaciones de su porqué. Esta coherencia liberadora, trae aparejado fluidez y agilidad en el decidir y accionar.

La decisión o acción consciente no siempre es la más cómoda o conveniente para el ego, ni atiende a sus urgencias, pero siempre es la que cuida de todos, la que es ecuánime y por eso es sólo en coherencia que podemos elegirla y entenderla, no como un sacrificio, sino que como un regalo para los demás. Y créeme que no lo digo desde la vereda de la santidad ni el turbante blanco. Lo digo mirándolo desde el amor en concreto, no en abstracto, que ese amor por nosotros mismos y por los demás se vea reflejado en lo que elegimos para gestionar las situaciones que enfrentamos.

El chiste de esto es que cuando empiezas a ser sincero contigo, escucharte y actuar en concordancia, empiezas a parecerle loco a los demás. 🙂

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