. Sangre Charrúa | Claudia Vaisman

Hace tiempo que no participaba en un proyecto que me robara el corazón de la forma en que lo está haciendo este. Hace tiempo que no conocía un caballero apasionado, inteligente y discreto que tal como decía su mujer; una dama perfecta para ser su pareja por cierto; “nunca vi algo así”.

Fuimos a dar juntos por una recomendación azarosa. En la primera conversación pensé que no terminaría en nada, pero había sido una agrado conocerle. A medida que fui diseñando el proyecto con los antecedentes, me di cuenta que estaba frente a una persona que va a la velocidad de la luz y que tenía problemas con la velocidad del resto. Su genialidad desbordante, claridad y pragmatismo le hacen parecer una persona fría. Sin embargo, al poco andar te encuentras con un lado .B

Ese lado B tiene que ver con lo humano, bajo esa máscara dura había un soñador, cariñoso, preocupado por las personas, esposo y padre querendón. Me pareció sorprendente cuando logré ver que la exigencia que tenía con los demás, venía de la confianza en su potencial. La impaciencia aparente, no era más que un deseo de apretar el acelerador para que “vayamos todos a la misma velocidad”.

Luego apareció el lado C. El proyecto de vida. Cuando la empresa tiene en el corazón el sueño de una pareja, que comienza en una amistad y se convierte en una familia, ahora añadamos el ingrediente, una familia uruguaya, el coraje, tesón y hondo compromiso, emergen con la fuerza de un volcán. Una mujer dulce pero fuerte, dotada de gran inteligencia cardíaca toma su posición en la yunta de bueyes, junto a un hombre tozudo e inteligente intelectualmente … y avanzan.

Tenemos suerte de que existan parejas como estaen nuestro país. Dispuestas “a convertir el barco en submarino en caso de que se hunda”,  dejando su impronta charrúa en nuestros jóvenes que recién empiezan a habitar el mundo laboral.

Así como Tenemos mucho que aprender de la mujer colombiana, también tenemos mucho que aprender de las parejas uruguayas. 🙂

 

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